jueves, 20 de octubre de 2011
Publicado por yelapa @ 17:29  | Politica
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La mayoría de los especialistas esperan que la economía de EU crezca cerca de 3% durante el tercer trimestre y un rango de 1.5-2.0% para el cuarto trimestre del 2011.

En medio del pesimismo e incertidumbre que han dominado la escena económica y financiera durante los últimos tres meses, se han venido gestando, de manera desapercibida, algunas pequeñas sorpresas positivas en el comportamiento de ciertos indicadores económicos clave en Estados Unidos.

Es evidente que el ritmo de crecimiento durante la primera mitad del año fue más débil a lo anticipado y que la recuperación que varios especialistas pronosticaban para la segunda mitad del año se ha visto descarrilada por la crisis de confianza provocada por la falta de capacidad de toma de decisiones de los políticos en Europa y EU.

Recordemos que al principio del año la mayoría de los economistas pronosticaba un crecimiento en el PIB de EU cercano a 2.5% y las estimaciones fueron reducidas a un rango de 1.3-1.8%, después de que la economía logró crecer apenas 1% en el primer semestre. Aunque los datos de junio y julio no fueron malos, las cifras de agosto empiezan a denotar de manera más evidente la desaceleración de la economía.

La mayoría de los economistas espera que la economía de EU crezca cerca de 3% durante el tercer trimestre y un rango de 1.5-2.0% para el cuarto trimestre. Los estimados para el 2012 se han venido ajustando a la baja también, siendo la primera mitad del año la más vulnerable.

En este espacio hemos comentado que la economía estadounidense probablemente experimente un par de trimestres con crecimiento negativo o nulo y que para el año completo el PIB podría crecer cerca de 1 por ciento.

Este escenario supone que las autoridades europeas logran contener la crisis y restaurar algo de confianza a los mercados.

Sin embargo, hay que destacar que las cifras de empleo durante agosto y septiembre han sido mejor a lo esperado y que una combinación adecuada de políticas fiscales y monetarias en EU podría moderar la severidad de la inminente recesión.

Por el lado monetario, parece que Ben Bernanke y la Reserva Federal (Fed) tienen pocas herramientas disponibles, pero siendo Bernanke un gran estudioso de la Gran Depresión, no hay que descartar que la Fed tenga guardada una nueva ampliación del programa de inyecciones de liquidez que sólo sería usada en caso de emergencia.

El problema principal para EU viene por el lado de la política fiscal, ya que ésta podría tornarse sumamente restrictiva. Aunque durante las últimas semanas la atención de los mercados ha sido acaparada por Europa, en las siguientes semanas podríamos ver un cambio en el foco de atención a las discusiones presupuestales en EU, suponiendo que las autoridades europeas finalmente articulan un plan eficaz de acción. La falta de consensos entre demócratas y republicanos puede resultar en un ajuste fiscal demasiado agresivo en un momento en que la economía estadounidense sigue siendo sumamente frágil.

Como hemos comentado, las condiciones de crecimiento que se estaban gestando en la economía global -algunas de ellas evidentes en las cifras de junio y julio- ancladas en la fortaleza de las finanzas del sector corporativo están siendo contrarrestadas por una serie de políticas inapropiadas e inefectivas que han traído como consecuencia una mayor restricción fiscal, dificultades para obtener financiamiento y un comportamiento más cauteloso por parte de los agentes económicos.

Ante la evidente falta de capacidad y creciente parroquialismo que caracteriza a los políticos de hoy, se antoja difícil que EU logre evitar una nueva recesión. Aunque ésta debe ser corta y suave, hay que estar preparados para enfrentarla.


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