Cuentan que cuando Cesc Fábregas tenía 9 años, Pep Guardiola le firmó una camiseta mientras le decía: «Algún día tú serás el 4 del Barcelona». Y parecía que sería así pues el chico fue destacando en todas las divisiones inferiores e iba lanzado hacia el primer equipo azulgrana. Sin embargo, los planes se torcieron cuando a los 16 años Cesc dejó la Masía para irse al Arsenal y empezar una aventura más que dudosa: Inglaterra, un fútbol diferente, lejos de casa, lejos del club de toda su vida.
Cesc triunfó en Londres, pero en esa senda victoriosa siempre flotó el recuerdo del Barça, avivado también por algunas intentonas fallidas del Madrid de llevarlo a sus colores. Dos años lo intentó el club azulgrana, y dos años fracasó por la oposición, dura y férrea, de Arsene Wenger, que defiende lo suyo a capa y espada con ese tono seco y arisco que le caracteriza.
En esta ocasión, y después del Mundial ganado, Cesc echó toda la carne en el asador, mucho más cuando vio que los «gunners» son mucho ruido y pocas nueces, porque no ganan un título en un fútbol dominado por el Manchester. Así que dijo que se iba y al final Wenger cedió.
La maniobra le va a salir cara al Barça. Cesc cuesta 29 millones que el club azulgrana pagará en dos plazos, el primero el mes que viene. El Arsenal cobrará además un millón por cada año de los cinco que ha firmado Cesc, dinero que el Barcelona le descontará al futbolista de su ficha anual. Además, hay otros cinco millones más en variables y en función de los títulos que consiga el club azulgrana. En total, la operación puede costarle al Barça 39 millones de euros. El jugador tendrá una cláusula de rescisión de 200 millones.
35.000 en las gradasA pesar de todo, el jugador se mostraba más que feliz en su presentación ayer en Barcelona, una presentación que congregó a 35.000 aficionados en las gradas del Camp Nou: «Gracias a Dios, tenía muchas opciones, pero al final he cogido el camino más difícil pero el que más placer me puede dar. Sé que este es el desafío más grande que tendré en mi vida, que voy a competir por un puesto con los mejores jugadores del mundo, pero no tengo miedo. Quizá hace tres años no estaba preparado para volver, pero ahora estoy mentalmente preparado para todo».
El jugador lucirá el dorsal número cuatro, que estaba destinado a Thiago. Sin embargo, el canterano se lo ha cedido, gesto que agradeció Fábregas: «Me lo ha cedido en un gesto que me honra porque sabe que es un dorsal muy especial para mí».
Cesc quiso tener unas palabras para los que desconfían de él por haberse ido del Barcelona: «Sé que habrá gente dolida porque dejé el club de mis amores, y también sé que es difícil confiar en alguien que ha hecho eso. Sin embargo, convencerá a todo el mundo de que ha sido un gran acierto repescarme».
Para el nuevo jugador azulgrana los últimos meses han sido muy duros, por la incertidumbre y por las dificultades de todo tipo que encontró para hacer su sueño realidad. Es por eso que Cesc quiso agradecer a Guardiola el apoyo que le dio en las últimas semanas: «Han sido unas semanas bastante largas, unos meses de sufrimiento porque no sabes dónde jugarás, y él me ha demostrado su confianza en todo momento».
Y a pesar de las dificultades puestas, también hubo palabras de agradecimiento para Wenger: «Si hoy estoy aquí, gran parte es gracias a él. No hay suficientes palabras de agradecimiento. Siempre lo voy a tener en mi cabeza y en mi corazón». Por último, respeto para el rival que viene, el Real Madrid: «Es un gran club al que respeto muchísimo. Además, siempre le agradeceré que conmigo se haya portado fenomenal, pero he fichado por el Barcelona».