domingo, 01 de mayo de 2011
Publicado por yelapa @ 20:19  | Noticias
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A las 11.20, hora en la que Juan Pablo II ya era oficialmente beato, el cielo madrileño se despejó, y el sol radiante bañó a las más de doscientas personas que se habían reunido frente a la parroquia del Buen Suceso en Madrid. Fue una postal casi divina. En el justo momento en el que el velo destapaba la imagen del nuevo beato, los aplausos se hicieron eco acompañados de gritos que afirmaban con fuerza «Juan Pablo II, se vive en todo el mundo». Un grupo ondeaba una bandera del Vaticano frente a las dos pantallas gigantes que se instalaron, un grupo de chicas levantaba la bandera de España, y entre las caras de los asistentes las sonrisas, y alguna que otra lágrima.

María Herrero, madre de familia, cuenta que para ella el Papa polaco era «su Papa» y asegura que es difícil explicar cómo está viviendo este momento. Se define como creyente, peregrina y seguidora de Santa Teresa. Sin embargo, su relación con Wojtyla ha sido diferente. «A mí me gusta mucho vivir la religión, pero en el caso de Santa Teresa la ves como algo muy lejano. Y de repente dices: a este señor lo he conocido. He conocido un santo», dice emocionada. «Yo sé que cualquier cosa que me pida me lo va a conceder». María no se atreve a comparar a Juan Pablo II con Benedicto XVI, y haciéndole un guiño al deporte que apasionaba al «Papa viajero», dice que «sería como comparar a Maradona con Messi, son estilos distintos».

De las trescientas sillas rojas que hay en frente de la parroquia, destaca la cantidad que están siendo ocupadas por jóvenes. La mayoría de ellos con camisetas rojas en las que se puede leer: JMJ2011. En agosto, en Madrid se reunirán más de un millón de personas para una nueva versión de las Jornadas Mundiales de la Juventud, de las cuales Juan Pablo II fue fundador, y ahora patrono.

María José Fernández, de 29 años, es uno de los 12.000 voluntarios que está reclutando la JMJ. Esta profesora de primaria dice que en su vida ha significado «un ejemplo de servicio, de generosidad». Para ella, como para todos los jóvenes, Juan Pablo II fue el primer Papa que conocieron. Ese primer contacto también marcó a Ramiro Díaz, voluntario de 27 años. «Estoy emocionado, Juan Pablo II es el Papa de los jóvenes», dice. «No deja indiferente a nadie, tanto por su conexión con nosotros (los jóvenes), como por su mirada». Ramiro ayer no salió de fiesta, porque quería estar aquí.

La eucaristía termina y el cielo vuelve a cubrirse de nubes, los fieles se van desperdigando en espera de la canonización de «su santo».


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