Un domingo 19 de abril del año 1998 murió a los 84 años el escritor Octavio Paz, dejando tras de sí una obra prolífica que toca varios géneros literarios. Trece años después, intelectuales y artistas del país le rendirán homenaje póstumo.
El homenaje principal al Premio Nobel constará de una lectura de poemas realizada en su natal Mixcoac, en la Ciudad de México, donde varios intelectuales darán voz a los poemas más representativos de Paz, como “Salamandra”, “Nocturno de San Ildefonso” y “Piedra de Sol”, considerado éste como uno de los poemas representativos de la literatura mexicana.
A través de los años, los libros de Paz siguen ganando lectores alrededor del mundo, por el sentido atemporal de sus reflexiones y el estilo propio de un artista que no se alineó a una corriente de época.
Nacido en 1914, la Revolución Mexicana de sus años de infancia le mostró el panorama social en el que tendría que abrirse campo, en un momento en el que el nacionalismo acaparaba la vida cultural y las vanguardias trataban de entrar en el gusto del mexicano.
Poeta y ensayista
Obras como Salamandra, Ladera Este, Libertad bajo palabra, Vuelta y Árbol Adentro son prueba de su estilo variable y transformador, caminando desde el existencialismo hasta el surrealismo, siempre con una visión poética trascendental que lo forjó como uno de los mejores poetas líricos, una de sus principales facetas.
Su labor como poeta estuvo a la par de su trabajo ensayístico; de esta manera, sus análisis son los de un intelectual en evolución, que buscó explicar concepciones elementales que trasforman la existencia del hombre: El laberinto de la soledad, un libro que explora las características antropológicas del mexicano, y La llama doble, una apasionada reflexión sobre el amor y el erotismo, muestran la múltiple temática del pensador mexicano.
Su afinidad política siempre se complementó con sus acciones. Desengañado del comunismo que profesó en su juventud, buscó una ideología que incluyera la mayor parte de los postulados de su pensamiento. Participó en la política mexicana como embajador en la India, para renunciar en 1968, en protesta por los actos violentos de Tlatelolco.
Al no ser parte de alguna de las élites del arte, que se agrupan en torno a un tiempo y lugar específicos, y que por ello tienden a la extinción, pasó a fortalecer las filas de los "rebeldes" de la literatura en el siglo XX (Gonzalo Rojas, Roberto Bolaño, entre otros), y su obra encaja en los más disímiles escenarios.
Esta fecha se une a la celebración, hace unas semanas, de su nacimiento, razón por la que el Banco de México diseñó una moneda conmemorativa del Premio Nobel mexicano, además de una edición trabajada por el FCE que reúne los prólogos escritos por Paz, titulado Por las sendas de la memoria.