Anoche, una gran multitud sorteó los sudores del Metro y el microbús o el intenso tráfico solamente con el objetivo de cruzar la última frontera,el Foro Sol, y poder ver a la ‘Bestia’de cerca. Aproximadamente 49 mil 500 personas, según los organizadores, se unieron en una ceremonia común para rendirle pleitesía, una vez más, a la ‘Doncella de Hierro’.
En el inicio de la fase latina del The Final Frontier World Tour, Iron Maiden lo hizo otra vez: aunque su presencia en el escenario no llegó a las dos horas, le bastó para ‘comerse’ el estadio y recibir el refrendo sellado como leyenda multigeneracional del heavy metal.
Con su repertorio de 16 canciones, el vocalista y piloto Bruce Dickinson ‘expropió’ el foro (en 18 de marzo), como capitán de un viaje con iconografía espacial que incluyó la presencia de su mítica mascota, ‘Eddie’.
La travesía (calentada por los regiomontanos de Maligno) comenzó a las 21:03 horas, con temas nuevos, como ‘Satellite 15... The Final Frontier’ y ‘El Dorado’, pero a partir de entonces se dedicaron, sobre todo, a pasearse por algunos clásicos de sus 36 años de vida. Dickinson hizo equipo con el trío infernal de las guitarras de Adrian Smith, Dave Murray y Janick Gers y con la base rítmica del bajista Steve Harris y la batería de Nico Mc-Brain.
Recordaron ‘The Talisman’ y dedicaron ‘Coming Home’ a sus fans mexicanos. Para Bruce, el momento de ondear la bandera de Gran Bretaña llegó con la orden de corear ‘The Trooper’ y dieron el tono solidario con ‘Blood Brothers’, que dedicaron a sus seguidores de lugares como Japón, Libia y Egipto. Bruce dijo: “No importa tu religión o tu color, si eres fan de Maiden, somo hermanos de sangre”.
En el cierre, tras un adiós en falso, no faltaron ‘The Number of the Beast’ y ‘Running Free’.