La revolución de la transparencia mundial que estalló con las filtraciones de WikiLeaks evidenció que Estados Unidos no está usando el puño de hierro con el que golpeo a América Latina durante la guerra sucia de los años setenta y ochenta, con la invasión a Granada en 1983 o el golpe de estado contra el panameño Manuel Noriega en 1989, opinaron expertos.
"Hasta ahora, los cables diplomáticos difundidos por WikiLeaks no sugieren la presencia de una administración que esté interviniendo activamente en América Latina, en la forma en que los gobiernos de Estados Unidos lo hicieron en las décadas de los setentas y ochentas. De hecho, los cables muestran los límites del poder de EU", dijo a Excélsior Paul Whiteway, quien fue subjefe de la misión diplomática de Gran Bretaña en Chile de 2000 a 2003.
Aunque señaló que el fuerte compromiso de Estados Unidos para combatir la guerra contra el terrorismo y que sus campañas en Irak y en Afganistán lo han alejado de América Latina que ahora luce como una zona de "relativa tranquilidad", aclaró que algunos países, entre los que figura México, están en riesgo :
México y Colombia enfrentan la amenaza especial de la desestabilizadora y corruptora influencia de los capos de la droga, y en el caso del último (Colombia), una insurgencia que tiene fuertes lazos con los cárteles de la droga", dijo en entrevista electrónica desde Nueva York.
Whiteway estimó que va a ser difícil ver cómo ambos países tendrán que enfrentar estos males funestos, mientras ni EU ni Europa estén dispuestos a reducir su demanda de drogas ilegales.
Demanda que, según estimaciones oficiales, ha alimentado una espiral de violencia que ha cegado unas 30 mil vidas mexicanas.
"Aunque los estadunidenses han perdido su buena reputación (con las filtraciones de WikiLeaks) su ayuda sigue siendo necesaria", dijo.
Desde su perspectiva, el papel menos halconesco de Estados Unidos en la región obedece a que América Latina ya no es escenario de la confrontación Este-Oeste.
"De hecho, los cables (diplomáticos de WikiLeaks) muestran los límites del poder de Estados Unidos que sólo puede involucrarse directamente en un número limitado de crisis clave mientras su poder relativo declina", comentó el diplomático británico que trabajó en las islas Malvinas y en Centroamérica a mediados de los 80, cuando Daniel Ortega fue por primera vez presidente deNicaragua.
En esos años el gobierno de Ortega fue desestabilizada por Estados Unidos en un episodio que derivó en un escándalo que le estalló al entonces presidente republicano Ronald Reagan cuando reconoció en una conferencia de prensa que el apoyo a la Contrarrevolución nicaragüense se hacía con el tráfico de armas provenientes de Irán, y con el producto de la venta de droga en América Latina, que también involucró a México.
Ahora, uno de los cables de WikiLeaks reveló que el Departamento de Estado recibió información fehaciente de que el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya de Honduras, el 28 de junio de 2009, cocinado en las intrigas del congreso que derivaron en un golpe de estado. Sólo que esta vez el gobierno de Estados Unidos no intervino.
Emilene Martínez, subdirectora del Proyecto México del The National Security Archive de Washington, un organismo no gubernamental que ha desclasificado más de 250 mil documentos sobre la tortura apoyándose en la Ley de Acceso a la Información, dijo vía telefónica que el periódico The New York Times, que está liberando los cables de WikiLeaks, ha trabajado muy de cerca con el Departamento de Estado y que ha sido muy cauteloso en la difusión de las filtraciones.
"Estos cables, lo podrás ver en muchos de ellos, dicen hasta qué año pueden hacerse públicos a través de las leyes de acceso a la información. Y he visto algunos que debían hacerse públicos hasta 2029. WikiLeaks lo que hizo fue quitarle tiempo de vida en los archivos a estos documentos", señaló.
Aunque Martínez recordó que la información sobre la tortura, concretamente el Plan Condor que The National Security Archive ha ido enriqueciendo desde la fundación del archivo en 1985, se obtuvo por medios legales y es "muchísimo más cruda", es decir más trascendente, que la contenida en los cables diplomáticos filtrados por WikiLeaks.
Documentos que revelan hasta dónde estuvo dispuesto a llegar el asesor de Seguridad Nacional Henry Kissinger para conseguir sus objetivos en América Latina.
"Kissinger explicó su opinión de que el gobierno de Argentina ha hecho un trabajo excepcional en la limpieza de las fuerzas terroristas", dice un cable del Departamento de Estado fechado en 1978 sobre la guerra sucia que generó el repudio de toda la región.
Al calor del debate que ha desencadenado WikiLeaks con la marea de filtraciones de cables diplomáticos del gobierno estadunidense, un ex alto funcionario del gobierno del republicano Richard Nixon y Tom Fitton, presidente de Judicial Watch, un organismo conservador que investiga la corrupción del gobierno defendieron la integridad de las instituciones y de la ley.
“No puedes difundir transcripciones de la diplomacia estadunidense sin hacer un daño terrible a la labor diplomática del gobierno. Entonces creo que quienquiera que sea responsable de ellas debe ser juzgado con todo el peso de la ley e incluso bajo cargos de espionaje”, dijo a Excélsior Richard Whalen, ex integrante del equipo de asesores del secretario de Estado del gobierno de Nixon, William P. Rogers.
“Nosotros protegimos sus puntos de vista con mucho celo. Sería impensable que Rogers hubiese permitido cualquier mal manejo de los reportes emitidos a través de los canales diplomáticos. Eso ha estado sucediendo durante mucho tiempo y la secretaria Clinton deberá actuar con toda energía contra los responsables de estas filtraciones que sólo benefician a los enemigos de Estados Unidos”, dijo vía telefónica desde Nueva York.
Whalen opinó que todos los gobiernos deben proteger la integridad y la confidencialidad de sus comunicaciones internas, y que lo mismo deben hacer los medios de comunicación “sensacionalistas”, porque sólo así se puede tener una política exterior exitosa.
Fitton calificó las filtraciones de WikiLeaks como un “acontecimiento increíble” pero que eso no debe nublar la mente de quienes tienen el deber de velar por la integridad del cuerpo legal que rige a la sociedad.
“El hecho de que la información sea valiosa e interesante, no justifica la pretensión de que la ley deba ser violada para obtenerla. Y nosotros sabemos lo difícil que es que el gobierno nos de acceso a documentos que tocan los temas de la seguridad nacional y de la política exterior. Pero para eso están las cortes, para exigir la liberación de esos documentos”, dijo Fitton.
El abogado insistió en que, en el caso de WikiLeaks, la omisión de la ley constituye una infracción que pone en riesgo la seguridad de EU. “Debe de haber un mecanismo regulado y legal para desclasificar la información cuando la situación lo amerite.
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