Para Barak Fever, reportero que laboró en Azteca durante 11 años, es claro quién es el responsable de la debacle en deportes: “Ignacio Suárez, así de fácil”, sentencia. Responsable de realizar La Contracrónica y Los Valedores de Iztacalco, fue despedido el 23 de junio de 2009 después de haber estado congelado durante seis meses en los que, presume, Suárez trató de “reventarlo” para obligarlo a renunciar y así ahorrarse su liquidación.
Fever, quien ahora trabaja en la cadena ESPN, explica que Suárez le decía que los televidentes se sentían agredidos con sus secciones por lo que tendrían que desaparecer. Aunque le enseñó los ratings para demostrarle que sí tenía buenos números y que podía seguir haciendo lo que le gustaba, el directivo le dijo que se fuera de vacaciones y que “se reinventara”, pues lo iba a reasignar como productor.
Durante enero y febrero de 2009, Fever fue asignado a trabajar en la preproducción del programa Campeón Azteca, el reality show de boxeo que fue una copia exacta de The Contender que la propia televisora transmitió. Fue la última asignación que tuvo hasta que lo despidieron.
“Le entregué un demo y me dijo que a Salinas Pliego le gustó mucho, que era lo mejor que había visto para la televisión, que nunca había visto algo así… unos halagos tan exagerados que por supuesto no creí. Fue la última vez que hablé con él. Me seguí presentando, pero no era solicitado. Me tenía congelado, así estuve de marzo a junio, no tenía órdenes de trabajo. Llegaba a la oficina porque era mi empleo, no podía ausentarme, y él ni me hablaba. Es un tipo bipolar. Quería reventarme, es obvio, se habían gastado mucho en finiquitos y quería ahorrarse el mío.”
Mientras Suárez fastidiaba a Barak Fever, Ignacio Núñez lo hacía con Odín Ciani, quien cuenta que, producto del estrés, un día amaneció con la mitad de la cara paralizada. Se comunicó con su jefe para decirle que no podría ir a entrevistar al portero del Toluca, Hernán Cristante, quien sería operado. A Núñez no le importó su estado y lo obligó a cubrir la información.
“Fui a cubrir la nota. Cuando llegué a la redacción delante de todos los que estaban le grité: ‘Mira cómo estoy, no te pases. Me puedo morir y a ti te vale’. Me dijo que grabara la nota y que me podía ir. Fui el único que entrevistó a Cristante, estuve en el hospital, sólo nosotros traíamos las imágenes, entrevista con el doctor…y la nota ni siquiera salió al aire. En otra ocasión me castigó dos días en la videoteca calificando material porque le reclamé por qué no salían mis notas. Les quitaba mi voz a las notas y ponía la suya porque la mía no le gustaba, entonces por preguntarle por qué hacía eso, durante un mes diario me mandó a Puebla al entrenamiento del equipo y no entró ni una nota. Luego me dijo que eso era como castigo por quejarme”, narra Ciani.
Rubén Cortés, quien después de haber sido director editorial en el noticiario Hechos de Javier Alatorre fue asignado como jefe de información de deportes, fue testigo de las injusticias de Ignacio Suárez y de las decisiones viscerales y antiperiodísticas que tomaba. Recuerda que se rehusaba a mandar a los reporteros a cubrir los campamentos de futbol y, en el absurdo, externaba que, por ejemplo, “si Cruz Azul quería que salieran sus notas, que pagara; entonces ya no quería que se cubriera nada. Azteca es dueña de los derechos de transmisión de ese equipo, no entendíamos por qué decía eso. Corrió a Eder Velázquez (reportero que cubría América) cuando era clarísimo que sus notas daban rating, lo mismo que las secciones de Barak”.
No fue el único caso. “A Luis Manuel López (especialista en automovilismo, que tras la salida de José Ramón Fernández fue uno de los pilares que tuvo Pablo Latapí, además de David Faitelson, André Marín y Enrique Garay) lo echaron de una forma horrible. Pasó por la redacción con sus cosas en varias cajas acompañado por policías y no pudo sacar ni la información de su computadora”, asegura Cortés, hoy subdirector general del periódico La Razón.
Odín Ciani cuenta que cuando los Pumas se coronaron campeones en el Torneo Clausura 2009 ante Pachuca, se comunicó con él Guillermo Negrete, ejecutivo de TV Azteca, para que convenciera al secretario general de la Federación Mexicana de Futbol que alargaran dos minutos más el medio tiempo para que pudieran sacar todos los anuncios que tenían vendidos.
Aunque De María al principio se negó, terminó por ceder y el segundo tiempo del juego se inició cuando Televisión Azteca había cumplido ya con sus compromisos comerciales.
Para la final del Torneo Apertura 2009 entre Cruz Azul y Monterrey, Odín Ciani ya no laboraba en TV Azteca. Una discusión con Ignacio Núñez desencadenó el conflicto. Dice que ya había negociado con los entrenadores Enrique Meza y Víctor Vucetich tener acceso a los dos vestidores independientemente de quién fuera el ganador, pero que aquel 13 de diciembre la televisora no transmitió el festejo porque no tuvieron acceso.
“Terminó el partido y tuvieron que cortar la transmisión porque no hubo nadie que entrara al vestidor. Esa es la explicación. No fue porque el campeón fue el equipo de Televisa y cortaran el festejo y la premiación en vivo. No quiero que se entienda que me siento dios, pero es un ejemplo para que veas cómo te usan y luego te desechan”, concluye.