"Milán te espera, Milán te necesita". ¿Queeeeeé" Aunque increíble, pero cierto, hubo alguien que pronunció estas palabras. ¿Cuándo y en dónde" Nada más ni nada menos que en la Semana de la Moda, en Veracruz.
Para quienes viven en otro planeta y no se enteraron de este gran evento que sin duda definió las últimas tendencias de la alta costura mundial, aquí lo importante: El desfile agrupó a grandes figuras del modelaje internacional, reunió a las grandes firmas de la moda" y fue organizado en apoyo al ya famosísimo y cotizado modelo Paolo Botti (alguien por favor sólo explíqueme una cosa: si tan conocido es ya el muchacho, ¿por qué no las marcas de prestigio le regalan, SE LOS SUPLICO algunos trapitos más decentes" Digo, para que tenga algo aceptable que ponerse en los conciertos, ¿no?).
Bueno, fue tanto el furor por Paolo Botti que las prendas expuestas en este desfile llevaban sus iniciales, un sello único que las hace invaluables.
Luego de ver las interesantísimas imágenes de este evento, llegó por supuesto el momento de la interpretación del modelo, en donde, como ya se está haciendo costumbre, nos dejó a todos con la boca abierta, pero del susto. El pobre desafinó y la verdad dio pena ajena.
Una interpretación muy poco digna para alguien con su experiencia y su mundo, que ha viajado tanto, bueno al menos seguro a Alemania, Holanda, Francia y algunos otros países del continente europeo y Sudamérica.
Y bueno, ni mencionar lo que le dijeron los críticos, que, nada más para no repetir el show del concierto anterior, ahora sí se inspiraron para darle sus comentarios al veracruzano.
Para comenzar, el Sr. Enrique Guzmán, el hombre amable y tierno que pocas veces se pone rudo con los alumnos, le dijo que no le cree nada y que es un hipócrita.
El maestro Raúl Quintanilla resumió su participación de forma muy poética (y filosófica): "Lo que acabamos de ver es la representación de la Estética de lo chafa, como el desfile de modas, así es la canción que acabo de escuchar". Y remató: "El mal gusto se extiende (en alusión al súper desfile). Ojalá que el pueblo se de cuenta de eso y lo acabe corriendo".
Lisset le dijo que su expresión corporal fue nula y que espera de verdad que sea honesto, ya que a nadie le gusta que lo engañen.
Y para cerrar con broche de oro, Gavito, quien le dijo que se separaría de su papel de crítico para ponerse en lugar de los espectadores. Y si creíamos que eso lo iba a ayudar, chequen lo que le dijo: "Creo que no vales ni un centavo".
Así que Paolo, ¡por favor, regresa a las pasarelas, porque en el escenario nada más no das una! (aunque vaya que nos entretienes con todo tu circo).