Cuando se cumple una semana sin que Terri Schiavo reciba agua ni alimentos, hasta los más decididos defensores de la vida de esta mujer, que lleva 15 años en estado vegetativo, empiezan a resignarse a lo que parece inevitable.
Los padres de Terri, de 41 años, recibieron hoy un nuevo revés legal al negarse el juez de Florida James Whittemore a estudiar una nueva apelación para que se le conecte de nuevo la sonda que la alimenta y la mantiene atada a la vida.
Las opciones legales para salvar su vida se agotan y la mujer puede morir de hambre y de sed.
''Su respiración comienza a ser muy superficial, se ve que esto le está afectando'', declaró hoy Bob Schinler, padre de Schiavo, al programa de televisión de ABC ''Buenos Días América''.
Más tarde, en rueda de prensa frente a la clínica donde se encuentra internada su hija, Schinler depositó todas su esperanzas en la corte de apelaciones, donde hoy presentó otro recurso tras el fallo del juez de la Florida.
''Hemos presentado un caso muy sólido'', afirmó, tras recurrir la decisión del Whittemore ante el undécimo Tribunal de Apelaciones de Atlanta, que ya en ocasiones pasadas ha rechazado recursos similares para reinsertarle a Terri la sonda. ''Terri se está debilitando -continuó Schinler-, está agonizando, así que se tiene que hacer algo y tiene que ser rápido''.
Por su parte, George Felos, abogado de Michel Schiavo, rehusó hacer comentarios sobre lo sucedido hoy en la corte, pero ayer manifestó su esperanza en que la pelea legal de los padres de la mujer y del gobernador de la Florida, Jeb Bush, acabe pronto.
De acuerdo con los abogados y amigos de Schiavo, su cuerpo, después de una semana sin agua ni alimentos ''muestra señales de deshidratación: piel escamosa, labios y lengua resecos y ojos hundidos''.
Los médicos aseguraron que posiblemente la mujer muera dentro de una semana o dos, tras le desconexión de la sonda que la mantiene con vida, divulgó Efe.
Terri sufrió en 1990 un infarto a causa de una bajada de potasio, cuando hacía un estricto régimen de adelgazamiento.
Mientras Terri Schiavo agoniza, sectores cristianos que se oponen a la eutanasia y el propio gobernador Jeb Bush, como en una cruzada personal, agotan todas las vías legales por defender el derecho de esta mujer a que le sea conectada de nuevo la sonda que la alimenta.