Usos, abusos y desinformación.
De los ratings prácticamente todos hablan pero casi nadie sabe en realidad qué son. En búsqueda de respuestas, etcétera habló con directivos de televisoras, especialistas en el tema, así como con personal de la empresa encargada de realizar las mediciones de audiencia televisiva en nuestro país. Después de leer esta investigación usted sabrá cómo se miden los ratings, quién los mide, cómo se usan, qué representan y qué no. Este es un informe desmitificador y contundente.
La palabra ha pasado a engrosar el lenguaje popular y el tema, incluso, se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad, suscitando lo mismo amenas charlas que acalorados debates en la casa, el trabajo, el bar o cualquier otra parte. Qué si López-Dóriga se lleva de calle a Alatorre; qué si la telenovela Pond's estaba de capa caída y por eso le recortaron capítulos; o qué si con la transmisión de Titanic la pasada Navidad ganó la empresa de Av. Chapultepec o la del Ajusco.
Se trata del rating, asunto del que prácticamente todos opinan con supuesta autoridad pero, en realidad, pocos saben cómo se mide y cómo funciona.
Casi desde que la pantalla chica hizo su aparición existieron mediciones de audiencia televisiva, sin embargo, la metodología utilizada ha variado con el paso de los años y el desarrollo de las tecnologías en comunicaciones.
Ramírez Corona
De esta forma, si en un principio la medición consistía en el mero levantamiento de encuestas en lugares de afluencia, método ni confiable ni representativo, posteriormente se comenzó a trabajar con base en muestras. En sus inicios refiere Adolfo Ramírez Corona, director general de la empresa Matemática Aplicada y Tecnología, que ofrece cursos sobre medición de audiencia televisiva este método consistía en visitas diarias a los hogares seleccionados y a través de llamadas telefónicas. La información así obtenida era anotada en un cuaderno para luego ser procesada manualmente.
Años más tarde se introdujo el método "diario", mediante el cual se dejaba en cada hogar una libreta donde constaba el día y la hora, para que la familia seleccionada llenara los datos sobre los programas que veía durante la semana.
Sin embargo, tampoco estos dos últimos métodos eran totalmente confiables, pues la empresa encuestadora detectó que en muchos casos los cuadernos eran llenados en un solo día.
La era electrónica
Para Ramírez Corona fue hasta que se desarrolló el meter (un equipo electrónico), en la década de los 70, que las empresas que miden rating "dejaron de depender tan directamente de la familia seleccionada para la muestra y comenzó a existir mayor confiabilidad". Originalmente, el meter se utilizó para medir niveles de audiencia en radio, sin embargo, dejó de ser funcional en la medida en que los receptores disminuyeron de tamaño, por lo que se empezó a aprovechar para la tv.
Hoy, este equipo (conocido actualmente como people meter) se encuentra en su octava generación y se utiliza en alrededor de 60 países. Con un costo aproximado a los mil 200 dólares por aparato, el people meter es una microcomputadora conectada a la televisión que registra, minuto a minuto, si la tv está encendida, qué canal se está viendo, cambio de canales y qué persona o personas de la familia están viendo el programa de televisión, entre otros indicadores.
Con este aparato del tamaño de una videocasetera se puede registrar a los miembros de la familia y a sus visitas por sexo y edad, con una confirmación periódica de audiencia durante el transcurso del día.
Arboleya
Diana Arboleya, gerente de Comercialización y Atención al Cliente del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE), empresa encargada de realizar mediciones de audiencia en México, explica a etcétera el mecanismo de funcionamiento: "Cada people meter posee un control remoto donde hay una serie de números y a cada integrante de la familia se le asigna el suyo, el cual, para identificación y registro, debe oprimir cada que comience a ver televisión. Si no lo hace, la pantalla parpadea y aparece un recordatorio visual con frases como 'quién está viendo la tv', cuando se enciende el aparato o '¿las mismas personas?', cuando se cambia de canal".
¿Qué pasa cuando dos o más personas están viendo el mismo programa en la misma televisión?
En este caso, cada una de las personas se tiene que registrar de acuerdo con el código que se le ha asignado. Asimismo, cuando uno de ellos deja de ver el programa tiene que registrar su salida.
¿Y cuando hay más de dos televisores por casa?
En caso de tener sólo un aparato de televisión en casa, se instala un único dispositivo "maestro". De lo contrario se utilizan aparatos "esclavos" para cada televisión adicional, siempre y cuando ésta no sea portátil, pues en este caso estará conectada al dispositivo "maestro" (se pueden instalar hasta seis people meter por telehogar. Arboleya asegura que en nuestro país se encuentran instalados tres mil 697 people meters en los dos mil 210 hogares seleccionados en 27 ciudades de la República, lo cual representa un promedio de 1.7 televisores por hogar).
La información se guarda durante todo el día con su hora, fecha y canal seleccionado. Estos datos son almacenados y enviados vía telefónica de manera automática a una computadora central (en el caso de México a partir de las 2 am) que procesa la información durante la noche, para que en las primeras horas de la mañana llegue vía módem directamente a los clientes. Cuando un hogar seleccionado no tiene una línea telefónica, la empresa encuestadora instala un teléfono celular.
Un mes de prueba
Una vez elegido el hogar, en caso de que sus integrantes acepten la instalación del people meter, da comienzo la capacitación. Esta tiene como finalidad que la gente aprenda a manejar correctamente el control remoto. Se trata de un mes de prueba durante el cual se entrena a una familia sin tabular sus datos.
A los participantes se les informa que no se les va a pagar pues, agrega Arboleya, "se trata de un estudio de colaboración". Además, se les hace firmar un acuerdo que tiene la intención de hacerles ver el compromiso que están asumiendo. IBOPE les exige confidencialidad. "Ninguna familia permanece más de 36 meses; en promedio, puedo decir que se mantienen en el panel durante un año".
Mientras dure la muestra la empresa se compromete a arreglar o reponer los televisores de las personas que colaboren en el estudio. Adicionalmente, cada tres meses se entregan regalos, como juegos de sartenes, paraguas o cobijas, mientras que a los infantes se les da un obsequio el día del niño.
Representatividad en entredicho
Para IBOPE, la muestra de dos mil 210 telehogares que participan en la medición de audiencia "es completamente proporcional y equilibrada en sexo, edad y nivel socioeconómico. Al hacerlo probabilístico estamos representando todos los hábitos del mexicano".
¿Existe, en realidad, suficiente nivel de representatividad en una muestra que sólo incluye 27 ciudades y éstas deben tener más de 400 mil habitantes? Entrevistados por etcétera, directivos de televisoras y especialistas en el tema coinciden en que en algunos aspectos ésta no es totalmente representativa. Los cuestionamientos se centran en que las clases populares no están suficientemente representadas, en que la muestra es sólo urbana y la medición no es nacional.
Báez Rodríguez
Francisco Báez Rodríguez, ex director de Programación de TV Azteca y columnista de etcétera, opina que en términos generales la muestra sí es representativa y que si está bien hecha dos mil 210 telehogares son suficientes. Sin embargo, considera que dichos telehogares no están distribuidos de manera proporcional a la población.Explica que mientras mayor sea el nivel socioeconómico es también mayor la posibilidad de que sean seleccionados, pues son los que le interesan a los anunciantes. En este sentido, opina que la muestra es bastante representativa entre las clases medias y altas, pero entre las clases populares "tengo mis dudas".
Al respecto, Adolfo Ramírez Corona, directivo de Matemática Aplicada y Tecnología, puntualiza que antes que nada habría que revisar con detalle el tamaño de la muestra, "pero estoy seguro que a lo mejor teniendo dos mil hogares más poco se modificarían los resultados". No obstante, opina que en aras de la representatividad "uno desearía que la muestra fuera menos urbana y un poco más rural".
En esa tesitura, Guadalupe Benítez, directora de Planeación de Medios de Televisa, coincide con Ramírez Corona en este último aspecto, al señalar que pese a que el servicio de IBOPE es bueno el problema de la muestra es la limitación geográfica. "Uno siempre quisiera que se midiera más, que se abarcaran más ciudades, sin embargo, es algo muy caro que las televisoras terminarían pagando".
Cueva
Alvaro Cueva, crítico de televisión para medios como Milenio Diario, asevera que una de las mayores insuficiencias es que la medición no es nacional. "Los ratings están sacados de determinadas ciudades que en teoría deben representar a todo el país. Luego hay una muestra estadística que en teoría representa al país. Me atrevería a dudar de la representatividad".
Diana Arboleya, de IBOPE, replica: "Hay un malentendido; nosotros nunca hemos dicho que nuestra muestra represente a toda la República Mexicana, sino sólo a 27 ciudades..."