Ordena un juez desconectar tubos que la alimentaban.
Los tubos que mantenían con vida a Terri Schiavo, que se encuentra en estado vegetativo desde 1990, fueron retirados ayer por orden de un juez, en medio de una polémica nacional sobre la eutanasia.
Al ser desconectada de las sondas en un asilo del área metropolitana de Tampa, por tercera ocasión en cuatro años, Terri podrá "morir en paz", indicó George Felos, abogado del esposo de la enferma, Michael Schiavo.
De nada sirvió la intervención de legisladores federales republicanos, quienes convocaron a la familia Schiavo a comparecer ante un comité de la Cámara de Senadores el próximo 28 de marzo.
La Cámara de Representantes, que ayer entró en receso, tenía planeado adoptar el lunes 21 una resolución especial para evitar el retiro de las sondas a Terri. De acuerdo con especialistas, Terri, de 41 años de edad, podría morir en un plazo de entre una y dos semanas.
La mujer sufrió daño cerebral en 1990, luego que su corazón dejó de latir durante varios minutos y, según dictámenes médicos, se encuentra en "persistente estado vegetativo" sin posibilidades de recobrar sus habilidades cognoscitivas.
El juez de Florida, George Greer, ignoró la petición de la Cámara de Representantes y ordenó que Terri fuera desconectada a las 13:45, hora local, en presencia de doctores y enfermeras.
A los padres de Terri, quienes deseaban que siguiera siendo alimentada artificialmente, se les pidió salir de la sala. El asunto originó una batalla legal durante una década entre Michael Schiavo y Bob y Mary Schindler, padres de la enferma, que anunciaron que demandarán a su yerno.