Banamex es el banco más grande de México y está en manos de una enorme empresa extranjera. En el año 2001 fue comprado por Citigroup en una operación que, muchos piensan, dio lugar al mayor fraude fiscal de la historia de nuestro país.
En la operación de compra-venta este grupo estadounidense gozó del total apoyo de las autoridades mexicanas que lo privilegiaron en perjuicio de los ciudadanos.
Citigroup es el grupo financiero más grande del mundo, en el 2004 obtuvo utilidades que ascienden a 17 mil millones de dólares; para darle una idea de la magnitud de esa cifra, sólo imagine que es equivalente a lo que el gobierno mexicano recibe por exportaciones de petróleo a lo largo de un año.
También puede comparase con la cifra que México paga anualmente por los intereses de la deuda externa. Para el columnista Alberto Barranco, las ganancias son impresionantes.
Citigroup opera en más de cien países, y abarca muchos rincones del mundo que también incluye a México.
Recordemos que gracias al apoyo de Roberto Hernández y Jonathan Davis, de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), hoy, Citigroup es dueño de Banamex.
Citigroup fue avanzando, de ser el primer banco de los Estados Unidos, ahora es el primer banco del mundo, dice Barranco; las ramificaciones de Citigroup podemos encontrarlas desde el continente asiático hasta la Unión Europea, pasando por los más recónditos lugares del Caribe Mexicano.
Citigroup tiene 284 mil empleados en el mundo y una cartera de clientes de 200 millones de personas, ¿y cómo pudo crecer tanto esta organización? Es simple, comprando otros bancos y empresas del ámbito financiero que ha ido anexando a su estructura.
Luis Enrique Mercado, director del periódico El Economista, argumenta que Citigroup tiene la posibilidad de comprar otras instituciones, la posibilidad de irse fusionando para ir aumentando su tamaño, compra bancos y distintos tipos de instituciones.
Este grupo suministra casi todo tipo de servicios financieros que hace todas las operaciones posibles: operación bancaria, otorgamiento de créditos, colocación de deuda, compra-venta de empresas, operaciones de mercado de materias primas, puede financiar posiciones en esos mercados, desde luego está metido en operaciones de divisas.
Con estas cartas de presentación cualquiera confiaría plenamente de la solidez que aparenta Citigroup; sin embargo, tiene una historia negra, ocupa el vergonzoso primer lugar entre las instituciones más perseguidas por autoridades financieras de diversos países del mundo.
Por lo menos en los últimos 15 años, Citigroup ha sido acusado de prácticas fraudulentas, comenta Erick Guerrero analista económico, prácticas especulativas, de estar ligada a empresas que incluso han quebrado por este tipo de prácticas. Algunos dicen que es normal, tratándose de una multinacional de las más importantes, que se tengan tanto tipos de problemas, pero yo conozco otro tipo de multinacionales que, a pesar de su gran tamaño, no tienen este tipo de problemas; entonces, para mi, para empezar, no es cuestión de tamaño.
Imponente, el edificio Citigroup Center en Nueva York
Imagen Archivo
Citigroup ha protagonizado grandes escándalos por practicar operaciones fraudulentas y desapegadas a la ética en varios países del mundo; el prestigio del que gozó alguna vez, se vio seriamente afectado cuando se hicieron público los conflictos de interés en los casos de las compañías estadounidenses Enron y Worldcom.
Citigroup también está en la mira de las autoridades bursátiles británicas y alemanas por haber realizado transacciones dudosas en los mercados europeos. En Italia estuvo involucrado en el escándalo de Parmalat; además, en Japón, Citigroup fue obligado a retirarse de las operaciones bancarias; en Rusia, existen acusaciones que vinculan a Citigroup con operaciones d lavado de dinero por parte del crimen organizado. Por si fuera poco, también se ha relacionado al grupo con Yasser Arafat, en el sentido de que lo financió en la compra de armas.
Erick Guerrero asegura que, lo único cuestionable de Citigroup es esa tentación de comportarse poco éticamente y de especular en el mercado o financiar empresas que están quebradas o empresas con negocios turbios, “eso es lo que se le cuestiona a Citigroup”.
Las operaciones turbias de Citigroup provocaron que tuviera que desembolsar 4 mil 950 millones de dólares para enfrentar los gastos ligados a sus problemas jurídicos; sin embargo, recordemos que sus utilidades en el mismo año fueron de 17 mil millones de dólares. Quiere decir que las ganancias superan por mucho el pago de penalizaciones.
De echo, Citigroup ya sabe que cada año solventará este tipo de sanciones y prepara anticipadamente con su presupuesto una partida millonaria para hacer frente a las multas.
Sin duda, uno de los casos que más le han afectado es el de Enron, una compañía distribuidora de energía de los Estados Unidos. Citigroup le había prestado 2 mil 400 millones de dólares un año antes de que se declarara en quiebra, éste préstamo despertó sospecha, porque era obvio que Citigroup sabía que la compañía no tenía finanzas sanas.
Usted se preguntará ¿por qué le prestó dinero a una compañía que estaba a punto de quebrar? ¿En qué le convenía? ¿Dónde está el negocio? Esta es la clave: el fraude de Citigroup radica en que engañaron a otros inversionistas diciendo que todo estaba bien, que la compañía era próspera, fuerte, y que convenía invertir en ella.
Citigroup ocultó la verdadera situación de las desastrosas finanzas de Enron, con esta mentira atrajeron inversionistas y cobraron millonarias inversiones sacrificando a quienes les confiaron su dinero de buena fe.
Enron, que estaba en bolsa, dice Alberto Barranco, empieza a disfrazar sus números, a engañar a los inversionistas. En este entorno entra Citicorp a ofrecerle una serie de préstamos que finalmente era evidente que Enron, visto desde la profundidad de sus entrañas, no podía pagarlo.
Luis Enrique Mercado supone que si el banquero entra debe revisar los papeles de la empresa, y si ve que la empresa no está en condiciones adecuadas, no debiera prestarle dinero; sin embargo, Citigroup les prestó dinero y eso hace suponer a las autoridades monetarias de Estados Unidos que el banco sí sabía lo que estaba haciendo.
Además, en el Senado de los Estados Unidos se cuestionó la participación de Citigroup en operaciones que pudieron servir para que Enron ocultara millonarias pérdidas en sus estados financieros; entre los perjudicados por las mentiras de Enron y la complicidad de Citigroup se encuentran millones de estadounidenses que habían invertido de buena fe en la compañía.
Tan solo en la Universidad de California en Los Angeles, sus empleados, jubilados y estudiantes habían comprado 145 millones de dólares en acciones; así, pagaron justos por pecadores, pues los directivos de Enron se enriquecieron al prevenir la quiebra sin avisar a sus accionistas.
Algo similar sucedió con la empresa Worldcom, el segundo grupo de telecomunicaciones larga distancia de Estados Unidos. Los accionistas demandaron a Citigroup por 2 mil 650 millones de dólares acusado de participar en el fraude que cometió esa compañía. Este fraude consistió en que los directivos mintieron sobre la situación financiera de la empresa; era como un barco que se estaba hundiendo pero el capitán decía que navegaban con viento a favor.
Ante la situación difícil que tenía en la bolsa para evitar que sus acciones se caigan, explica Alberto Barranco, se infla la contabilidad a lo que llaman contabilidad creativa. Los números de la empresa no reflejan su realidad, se manejan ganancias que no son reales, que son potenciales.
Es decir, mienten, engañan con alevosía y ventaja a los accionistas para ocultar su incompetencia y sus tranzas.
La situación fue sostenible y Worldcom presentó en el año 2002 la bancarrota más grande de la historia, la revelación del mal manejo contable repercutió en los mercado bursátiles mundiales y Citigroup tuvo que pagar a las víctimas de este fraude asumiendo un duro golpe a su reputación.
Otra vez la misma trampa, igual que el fraude que cometieron en la empresa Enron, no sólo ocultaron que la empresa andaba muy mal, sino que la presentaron como una empresa en auge para atraer inversionistas, cobraron cuantiosas sumas de dinero en comisiones y se bailaron a quienes creyeron en ellos.
Y mire que curioso: para los directivos de Citigroup los fraudes que han cometido son solo errores, pero errores muy convenientes que los han enriquecido a costa del perjuicio de patrimonio de millones de personas.
Llama la atención que en ese sofisticado mundo financiero disfrazan sus actos con palabras bonitas y frases ingeniosas. Hagamos un ejercicio de traducción con tres ejemplos: lo que llaman Operaciones audaces en realidad se refiere a Operaciones fraudulentas. Para las transacciones tramposas usan el sofisticado término de Ingeniería financiera. Y lo que es verdaderamente un insulto, es el término de Contabilidad creativa; uno nunca imaginaría que lo creativo es sinónimo de mentiroso, así le llaman a la contabilidad que oculta el verdadero estado de las finanzas de una empresa.
Los escandalosos fraudes que Citigroup ha protagonizado han puesto en entre dicho la confiabilidad y credibilidad que tenía en el pasado. México no se ha salvado de ser víctima de sus actos ventajoso y dado que las autoridades de nuestro país no hacen nada al respecto, es importante que conozcamos el modus operandi de Citigroup para exigir que se supervisen y sancionen las prácticas de Banamex que afectan el patrimonio de los ciudadanos.
En el país Nipón, Citigroup era bien conocido por su actitud agresiva para hacer negocios, hasta que se les pasó la mano y las autoridades japonesas marcaron un alto a este grupo financiero; fue acusado por no investigar correctamente a los clientes, y así, permitir que su banco lavara dinero.
Y no sólo eso, las acusaciones contra Citigroup fueron muy graves; los cargos, enriquecerse de forma ilícita, engañar a consumidores y autoridades financieras japonesas, desorientar y lucrar con los clientes e ignorar las regulaciones.
Ante esta situación, el gobierno japonés actuó con severidad en defensa de los intereses de los ciudadanos, ordenaron el cierre del negocio, suspendieron la operación de su banco y tuvieron que retirarse de las operaciones bancarias.
Este capítulo en la historia de Citigroup fue calificado por analistas financieros de todo el mundo como vergonzoso, de echo, el presidente del grupo Charles O. Prince, se vio obligado a pedir disculpas públicamente por el comportamiento de Citigroup. La escena al momento del “Yo pecador” ante el pueblo japonés, le dio la vuelta al mundo.
Ofrezco una disculpa a los clientes y al público por los problemas que se han presentado en nuestros negocios en Japón, dijo en su momento Charles O. Prince, y por cualquier preocupación o inconveniente que esto ha causado.
En el caso de Japón, el “usted disculpe” no bastó, hoy el banco de Citigroup ha tenido que cerrar sus oficinas de Tokio, Osaka y Nagoya. En Europa Citigroup también hizo de las suyas, en el 2004 provocó pánico después de que instrumentó una ola de ordenes de venta en papeles que alcanzaron la cifra de 12 mil millones de dólares en el mercado de bonos gubernamentales de la Eurosono.
La maniobra consistió en vender apresuradamente en sólo dos minutos para desplomar el precio y media hora después recompró más barato obteniendo una ganancia de 18 milloones de dólares.
Las reacciones no se hicieron esperar; al unísono fue reprobada esta tetra que desequilibró los mercados. La Gran Bretaña y Alemania abrieron investigaciones con una enérgica protesta contra Citigroup y muchos gobiernos europeos se mostraron disgustados por la amenaza contra la liquidez de sus bonos. Con tal de ganar más se pasaron de listos y con su gran poder económico pusieron en riesgo los mercados.
Otra vez, Charles O. Prince salió con su “disculpe usted” y describió la transacción como una tontería, tontería que le dejó mucho dinero y la reputación por los suelos. A decir de Erick guerrero, prácticamente Citigroup ha desaparecido del mercado de bonos europeos, pues ya no hay gobierno o inversionista que le tenga confianza.
Otro de los grandes escándalos de Citigroup se dio en Italia con la empresa de lacteos Parmalat. Esta gigantesca emprea se vio envuelta en un fraude que provocó pérdidas de hasta 10 mil millones de dólares, lo que la obligó a declararse en quiebra.
Parmalat inició un juicio en los Estados Unidos en contra de Citigroup culpándolo de su derrumbe económico por la forma en que manejó la venta de sus bonos, y la acusación de Japón contra Citigroup por lavado de dinero, no es la única. También existe una organización criminal sobre la responsabilidad de este grupo respecto al uso de cuentas para blanquear dinero sucio del crimen organizado en rusia.
Robert E. Rubin, ex secretario del Tesoro estadounidense y alto directivo de Citigroup
Imagen Archivo
A Citigroup también se le relacionó con Yasser Arafat; la compañía servicios comerciales de Palestina que fundó y controló el líder de la OLP, tenía una cuenta con Citigroup de 6.8 millones de dólares. El grupo ha sido duramente criticado porque el líder palestino era considerado un terrorista y es reprobable cualquier vínculo del banco con personar relacionadas con estas actividades. Se cree que Yasser Arafat se benefició de los servicios de Citigroup para la compra de armas. El grupo ha negado esta versión.
Estos y otros escándalos han provocado que las prácticas de Citigroup sean cue4stionadas y reprobadas en el mundo financiero por gobiernos, clientes, inversionistas, calificadoras y analistas; lo cual, para el columnista Barranco, es la sanción más grave que puede tener una institución financiera.
El problema de la desconfianza hacia Citigroup ha sido tan grave, que los propios ejecutivos que trabajan dentro del grupo pretendían vender las acciones que poseen del banco. Imagínese usted cómo verían las cosas sus propios empleados, lo que para el analista Erick Guerrero, podría dar en una escalada especulativa de las que tanto ha practicado Citigroup con otras personas, hacia ellos mismos en desprestigio todavía más grave.
El presidente del grupo hizo una especie de acto de compresión, al reconocer lo que llama errores que ha cometido Citigroup. En los últimos meses Citigroup se dice arrepentido y su presidente Charles O. Prince presenta una lista d buenas intenciones para corregir su imagen.
Desgraciadamente las autoridades de muchos países se sienten intimidadas por el poder económico de Citigroup, los gobiernos se ponen a sus pies y no hacen o no aplican leyes que lo obliguen a respetar normas para que el juego sea ético y nadie salga dañado. Así, Citigroup puede seguir gozando de las ventajas que le da la impunidad.
Y al poder económico hay que sumar el poder político. Uno de sus altos directivos es ni más ni menos que Robert E. Rubin, ex secretario del tesoro de los Estados Unidos que ahora presta todo su poder de influencia a Citigroup, lo que para Erick Guerrero se traduce en tráfico de influencia.
México no se salvó de quedar bajo el control de Citigroup, es el dueño del banco más grande de nuestro país, Banamex, y desde que lo compró se ha beneficiado por la autoridad financiera mexicana, o sea, la Comisión nacional bancaria y de Valores, al exentar de impuestos la operación de compra-venta.
A decir de Alberto barranco, en el caso de México, el que se haya comprado Banamex sin pagar impuestos, equivalente de muchos miles de millones de dólares, es una operación muy criticada porque es un ingreso que el gobierno deja de percibir.
Aquí la gran pregunta es ¿por qué autorizó la CNBV que Citigroup comprara a Banamex? ¿Por qué permitieron que el banco más grande de México quedara en manos de un grupo que tiene un negro historial en otros países? Ahora Citigroup ha penetrado con sus tentáculos todo el sistema de regulación financiera mexicano. ¿Cuándo va a intervenir el señor Jonathan Davis de la CNBV? Antes o después de que se presente una tragedia que afecte el patrimonio de millones de mexicanos?
Investigación de Lilly Téllez