martes, 15 de marzo de 2005
Publicado por yelapa @ 14:51
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Después del gran partido que hizo ante el Chelsea, el brasileño continuó con su gran nivel el pasado sábado

Ronaldinho es consciente de que haga lo que haga siempre estará en el punto de mira. Si juega bien y marca diferencias, será ensalzado. Si juega mal y no está a la altura de sus posibilidades, empezarán a preguntar qué le pasa. Durante la presente temporada ha sido una constante abrir interrogantes al rendimiento de ‘Ronnie’. Y el de Porto Alegre, que se las sabe todas, siempre ha contestado de la forma más conveniente: con su arte. Antes de la visita del Milan en Champions se le criticó y él respondió con un golazo. Llegó el Madrid y en el momento de la verdad ahí estuvo. Ante el Chelsea, realmente, quien levantó el partido fue él, con su gol de penalty primero y el 3-2 después, una obra de arte.

Una vez más la desilusión invadió al Camp Nou tras la eliminación europea. ¿Sería capaz el Barça de salir airoso de la visita del peligroso Athletic, el equipo capaz de romper la racha de triunfos del Real Madrid? El Barça supo y pudo, como quedó demostrado y de ello tuvo gran parte de culpa Ronaldinho, que nos regaló desde el comienzo del partido todo un sinfín de regates, asistencias y buenas intenciones.

De las botas de Ronaldinho salieron los mejores contragolpes y las asistencias más destacadas. Pasada la media hora del encuentro, y cuando el Athletic aún estaba ofreciendo resistencia, un balón del brasileño al francés Giuly significó el segundo gol del Barça. Un tanto que ‘mató’ el partido y acabó por enterrar las ilusiones del Athletic hasta convertir en plácido un duelo que tenía toda la pinta de ser un duro hueso que roer.

Hubo más pases geniales de Ronaldinho. Al hueco, sin mirar, arriesgando... Tanto Giuly como Eto’o, que jugaron en punta con él, tuvieron en sus botas más ocasiones creadas por ‘Ronnie’. Sin duda alguna le benefició mucho salir de la banda izquierda, a la que en ocasiones se pega en exceso. Sylvinho ocupó en numerosas ocasiones ese espacio con la finalidad de abrir el campo. Ello permitió que el mejor jugador del mundo pudiera tener la libertad de movimientos para irse al centro del campo y desde ahí jugar a su aire y dar rienda suelta a su infinita creatividad.

Ronaldinho vino al Barça para ayudarle a hacerlo campeón. Y las cosas, cuando se hacen bien, acaban saliendo.
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